sábado, 7 de marzo de 2020

Grupos Sanguineos

Hace bastantes años dos hombres de ciencia, James y Peter D'Adamo (padre e hijo), descubrieron y demostraron que la buena o mala asimilación de los alimentos está condicionada por nuestro grupo sanguíneo y que existe una disposición para ciertas enfermedades según sea su consumo.
Recordemos que los grupos sanguíneos son: -A, B, AB y O-

Las investigaciones de la familia D'Adamo han sido continuadas por otros científicos, llegando a la conclusión de que hay alimentos perjudiciales, beneficiosos y neutros para cada grupo sanguíneo y que el consumo no adecuado son la causa de muchas enfermedades que podrían evitarse con una ingesta de alimentos apropiados al grupos sanguíneo que se pertenezca.
Por ejemplo si pertenecemos al grupo sanguíneo A y se consumen patatas, es perjudicial para nuestra sangre y con seguridad terminaremos enfermando de algo que relaciones a este elemento.

Por el contrario si consumimos elementos propios a nuestro grupo sanguíneo , no solo potenciaremos nuestra salud, si no que estaremos ayudando a nuestro organismo para que sane nuestras dolencias.
Esta pauta es muy importante para todo tipo de enfermos (sin importar la gravedad de su enfermedad) con una alimentación adecuada las dolencias disminuyen o desaparecen.
Hay muchas enfermedades llamadas crónicas o críticas que mejoraran con estas terapias.
Estamos hablando de enfermedades como trastornos graves respiratorios(asma, bronquitis crónica, etc), alergias tan en boga estos últimos años, enfermedades autoinmunes como SIDA, CANCER y LEUCEMIA, hay muchas pruebas registradas a la cual sumo mi propia salud mejorada con estas terapias.
También encontraremos respuesta con la comprobaciones realizadas para las personas que no consiguen adelgazar cuando se ponen a dieta, siendo esta la razón básica.
Iniciar un regimen adecuado a su GRUPO SANGUINEO es vital para nuestra salud y mejoramiento integral.

LA IMPORTANCIA DE NUESTRA SANGRE .

La sangre es la vida misma. No sólo proporciona los complejos sistemas de aprovisionamiento y defensa necesarios para nuestra propia existencia sino los desplazamientos y agrupamientos de nuestros antecesores y la forma en que se adaptaban al ambiente, las dietas y los gérmenes.
Grupo O: el más antiguo y más básico, cuando todos pertenecían a ese grupo y ocupaban un espacio concentrado, comían la misma dieta y respiraban los mismos organismos. Aún hoy es el tipo de sangre
predominante, con un sistema inmunológico resis-tente e ingobernable dispuesto y capaz de destruir a cualquiera.
Grupo A: es el de los primeros inmigrantes forzados por la necesidad a adaptarse a estilos de vida agrarios, con una personalidad más cooperativa para adaptarse a las comunidades multitudinarias.
Grupo B: es el asimilador, adaptado a los nuevos climas y a la mezcla de poblaciones al emigrar las razas desde Africa hacia Europa, Asia y América. Se originó en la región del Himalaya y en los Urales entre las tribus caucásicas y mongoles. Representa la búsqueda de un equilibrio entre las tensiones de la mente y las exigencias del sistema inmunológico.
Grupo AB: se encuentra en menos del 5% de la población. Apareció unos mil años atrás luego de una gran migración de pueblos orientales hacia Occidente. Es una rara fusión entre el tolerante tipo A y el tipo B de origen bárbaro, pero más equilibrado.
Los tipos A y B no tienen más de 15.000 a 25.000 años de antigüedad y el tipo AB es mucho más reciente.
La sangre del Sudario de Turín es del grupo AB.
La sangre parece un líquido rojo homogéneo, pero está compuesta por muchos elementos diferentes.
Los glóbulos rojos contienen un tipo especial de hierro que se utiliza para transportar oxígeno y crear el característico color de la sangre. Los glóbulos blancos nos protegen contra la infección. También hay proteínas que proporcionan nutrientes a los tejidos, plaquetas que favorecen la coagulación y plasma que contiene los guardianes del sistema inmunológico.
El tipo de sangre es la clave para todo el sistema inmunológico. Controla la influencia de los virus, bacterias,infecciones, sustancias químicas, estrés y todo tipo de invasiones y condiciones capaces de comprometer el sistema inmunológico. Cada tipo de sangre posee un antígeno diferente, con su propia estructura química específica.

  • El tipo O: antígeno O (fucosa)
  • El tipo A: antígeno O (fucosa) + N-acetil-galactosamina (azúcar A).
  • El tipo B: antígeno O (fucosa) + D-galactosamina. (azúcar B)
  • El tipo AB: antígeno O, fucosa, + N-acetil-galactosamina + D-galactosamina. (azúcar AB)

Los antígenos crean anticuerpos y cada uno está específicamente destinado a identificar y atacar a un particular antígeno extraño. El tipo A posee anticuerpos contra el B y viceversa. El AB no posee anticuerpos y el tipo O posee anticuerpos contra los tipos A y B. Por eso el O es dador universal y el AB es receptor universal.

LECTINAS

Entre la sangre y los alimentos se produce una reacción química debido a un factor conocido como lectina.
Las lectinas son proteínas abundantes y diversas que se encuentran en los alimentos y tienen propiedades aglutinantes que afectan la sangre. Si las lectinas ingeridas no son compatibles con su antígeno,esas lectinas atacan un órgano o sistema orgánico (riñones, hígado, cerebro, estómago, etc.) y comienzan a aglutinar las células de esa zona. Esto provoca el síndrome de intestino irritable o de cirrosis hepática, o bloquea la irrigación sanguínea renal, etc.
La mayoría de las lectinas que ingerimos no son perjudiciales y el 95% es desechado por el organismo,pero un 5% se infiltra en el torrente sanguíneo donde reacciona destruyendo los glóbulos rojos y blancos.
Pueden crear una inflamación aguda de la mucosa sensible de los intestinos y su acción aglutinante puede parecer una alergia a los alimentos. Como hay lectinas en casi todos los alimentos, la clave es evitar las que aglutinan las células de su tipo de sangre en particular.
Las lectinas varían ampliamente según su origen y se unen a combinaciones diferentes de azúcares. La dieta beneficiosa para un tipo puede ser peligrosa para otro. El tejido nervioso es muy sensible al efecto aglutinante de las lectinas. La lectina de lenteja produce artritis, así como el tomate, la berenjena y la patata blanca.
Las lectinas mitónegos hacen que los glóbulos blancos generen la mitosis (reproducción)-
Se pueden detectar las lectinas perjudiciales porque generan subproductos tóxicos denominados indoles.
El nivel de los indoles aparece en la escala Indican que utilizan los laboratorios.
Cada grupo de alimentos se divide en tres categorías: muy beneficiosos (actúan como MEDICAMENTOS),neutros (actúan como alimentos) y no aconsejables (actúan como VENENO)
Hay que tener en cuenta el grupo sanguíneo de ambos padres. En general, los caucásicos suelen tener más genes AA, los africanos más OO y los asiáticos más genes AA o BB, además de las variantes culturales y geográficas.
Recuerde que las alergias a los alimentos no son problemas digestivo, son reacciones del sistema
inmunológico a ciertos alimentos con la creación de un anticuerpo que combate la intrusión
del alimento no aconsejable en su sistema. Por otro lado, las intolerancias a los alimentos son reacciones digestivas que pueden ocurrir por muchas razones, como el condicionamiento cultural, las asociaciones psicológicas, la mala calidad del alimento, los aditivos o simplemente alguna peculiaridad indefinible en su propio sistema.
Las dietas que limitan severamente los hidratos de carbono, provocan la eliminación de las grasas y la producción de cetonas, lo cual indica un alto ritmo de actividad metabólica, sólo sirven a los grupos O y B.
La macrobiótica es más apropiada para el tipo A siempre que coman las legumbres y cereales recomendados.
Al comer sólo alimentos adecuados al tipo de sangre y eliminar los que resultan de difícil digestión otóxicos, se adelgaza porque las toxinas se depositan en el tejido graso y la grasa también es eliminada.
La ingesta de alimentos no aconsejables hace que dichas lectinas inflamen las paredes del tubo digestivo,interfieran en el proceso digestivo causando hinchazón, aminoren la velocidad del metabolismo del alimento y no se quemen calorías eficientemente, compromete la producción de insulina, afecta el equilibrio hormonal, causando retención de líquido (edema), afecciones de la tiroides y otros problemas.
Si se desea perder peso no se deben comer únicamente los alimentos muy beneficiosos y dejar de lado los neutros porque se baja de peso demasiado rápido y no se obtiene toda la gama de nutrientes necesarios para una dieta sana. Lo ideal es eliminar los alimentos no aconsejables y reducir o eliminar aquellos alimentos neutros que pueden provocar un aumento de peso para su grupo sanguíneo.
Los suplementos no actúan de la misma manera para todos. Cada vitamina, mineral y suplemento herbáceo desempeña un papel específico en su organismo. Puede ser peligroso auto recetarse suplementos vitamínicos y minerales, muchos de los cuales actúan como drogas en su organismo. Las vitaminas A, K y B-3 deberían ser administradas únicamente bajo supervisión médica. Hay muchas sustancias naturales en las plantas, denominadas fitoquímicos, que son más eficaces y menos perjudiciales que las vitaminas y minerales.
Muchos fitoquímicos (que considero concentrados de alimentos) son antioxidantes y algunos son más eficaces que las vitaminas porque muestran un alto grado de preferencia por los tejidos. La Silyhum marianum(cardo lechero o de María) y la Curcuma longa son cientos de veces mejores antioxidantes que la vitamina E y son absorbidos por el tejido hepático con un alto grado de tolerancia.

LA CONEXIÓN ESTRÉS / EJERCICIO

El bienestar está determinado no sólo por los alimentos sino por la forma en que el organismo utiliza esos nutrientes para bien o para mal. Lo que afecta a nuestro sistema inmunológico no es el estrés sino nuestra reacción al estrés. Hoy en día las presiones sociales imponen un estrés crónico prolongado y los efectos son peores.
Ciertos tipos de estrés, como la actividad física o creativa producen estados emocionales placenteros que el organismo percibe como experiencia física o mental disfrutable. Cada tipo de sangre necesita diferentes formas de actividad física o ejercicio para controlar sus respuestas al estrés.


LA CUESTIÓN DE LA PERSONALIDAD

Los cambios evolutivos alteraron los sistemas inmunológico y digestivo y dieron lugar al desarrollo de tipos diferentes de sangre, pero los sistemas de respuesta mental y emocional también fueron modificados por los cambios evolutivos y con esta alteración surgieron pautas y conductas psicológicas muy diferentes.


El grupo sanguíneo y su dieta

Hasta el punto de que en cada grupo -A, B, AB y O- hay alimentos que son perjudiciales, otros beneficiosos y otros neutros. Es más, aseguran que muchas enfermedades pueden deberse al mero consumo de alimentos no adecuados para nuestro grupo sanguíneo. Otros, en cambio, nos ayudarían a sanar. Incluso afirman que en ello está la razón de que muchas personas no consigan adelgazar cuando se ponen a dieta.

El doctor Landsteiner descubrió la razón de por qué unas personas fallecían después de una transfusión de sangre y otras no: sus sangres no eran compatibles. Desde entonces sabemos que:

  • Las personas con sangre del tipo 0 son "donadoras universales". Es decir, pueden donar sangre a cualquiera de las que tienen otros tipos de sangre pero sólo pueden recibir la suya propia. Las personas del tipo AB son "receptoras universales", es decir, pueden recibir sangre de todos los demás pero sólo pueden donar a los de su propio tipo.
  • Las personas del tipo A pueden recibir sangre de su mismo tipo y del grupo 0 pero no de las de los tipos B y AB. Y puede donar a los de su mismo tipo y a las de tipo AB. 
  • Las personas del tipo B pueden recibir sangre de su mismo tipo y del grupo 0 pero no de las de los tipos A y AB. Y puede donar a los de su mismo tipo y a las de tipo AB.

Este descubrimiento le sería recompensado a Karl Landsteiner con el Premio Nobel de Medicina y Fisiología en 1930. Cabe añadir que Landsteiner descubrió tres antígenos más (M, N y P) similares a los antígenos de los grupos A y B pero, a diferencia de éstos, su presencia en los glóbulos rojos no supone la existencia en la sangre humana normal de aglutininas naturales. Y posteriormente otro en 1940 -junto a Alexander Salomon Wiener- que bautizaría como antígeno D o factor Rh (llamado así porque lo encontró en el suero de conejos inmunizados con sangre procedente de un mono de la especie Macacus Rhesus). Este antígeno tiene su importancia cuando la madre no tiene el antígeno y el padre sí ya que en el segundo embarazo los anticuerpos específicos anti-Rh que desarrolla la madre pueden atravesar la placenta y provocar el aborto o una enfermedad hemolítica en el recién nacido que cursa con ictericia: la temible eritroblastosis fetal. Finalizo diciendo que posteriormente se llegarían a descubrir hasta 42 antígenos distintos en los glóbulos rojos si bien su incidencia es al parecer notablemente menor y no vamos por tanto a entrar a profundizar en ello.

Agregaré, por último, que los datos disponibles indican -de forma aproximada- que el 40% de los europeos posee sangre del tipo 0, otro 40% del tipo A, el 15% del tipo B y alrededor del 5% del tipo AB.

El aporte de James D'adamo

Como el lector habrá apreciado, la importancia de los antígenos es evidente ya que provoca reacciones inmediatas en el organismo. Pues bien, hace casi tres décadas un naturópata llamado James D´Adamo se dio cuenta de que los tratamientos dietéticos que aconsejaba a sus pacientes no obtenían siempre los mismos resultados y se preguntó a qué podría deberse. Formado en la escuela naturista, su experiencia con los pacientes le llevaría a percatarse sobre todo de que mientras la dieta vegetariana le sentaba estupendamente a algunas personas y su salud mejoraba a otras no parecía hacerles apenas efecto y a algunas incluso les sentaba mal y empeoraban. Aquello le sorprendió llevándole a la conclusión evidente de que no a todas las personas les sienta bien el mismo tipo de alimentación. E intuyó que como la sangre era la fuente principal de nutrición del organismo la respuesta podía estar en ella. Decidió pues investigarlo y a lo largo de muchos años tomó notas para poder luego cotejarlas y buscar posibles pautas comunes. Y sería de tan sencilla pero perseverante manera como llegaría a darse cuenta de que el tipo de alimentación estaba relacionado con los distintos tipos sanguíneos. Observó, por ejemplo, que las personas de sangre tipo A responden mal a las dietas generosas en proteínas cárnicas pero muy bien a las ricas en proteínas vegetales. Y que a esas mismas personas ni la leche ni sus derivados les iban bien. Es más, también mejoraban con ejercicios leves como el yoga mientras los duros y dinámicos les producían malestar. En cambio, a las personas de sangre tipo 0 les sentaba estupendamente la carne y los ejercicios más intensos. Y llegó a la conclusión de que, en efecto, el refrán que dice "lo que es alimento para un hombre puede ser veneno para otro" encerraba una gran verdad.

Todas aquellas observaciones las recogería James D'Adamo en una obra titulada El alimento de un hombre (One Man´s Food) que vería la luz en 1980.

Sería sin embargo su hijo Peter -quien estudiaría también Naturopatía si bien en el John Bastar College de Seatle (EEUU)- el que establecería ya esa conexión. Y lo hizo descubriendo en primer lugar que dos de las principales afecciones del estómago -la úlcera séptica y el cáncer de estómago- se daba más en grupos sanguíneos concretos. La úlcera en las personas del tipo 0 y el cáncer en las del tipo A.

Hasta que los datos acumulados le llevarían finalmente a concluir que el tipo de sangre predispone a las personas a un tipo de alimentación concreto y distinto en buena medida a las de otros tipos. E, incluso, que predispone más a unas enfermedades que a otras. Y no sólo eso: también descubriría que la salud depende, en mucha mayor medida de lo que la gente imagina, de la alimentación. Es decir, que hay alimentos que actúan positivamente en los organismos de las personas con un determinado tipo de sangre mientras en las personas de otros tipos son perjudiciales. Y no sólo eso: a su juicio una alimentación no acorde con el tipo de sangre que se tiene es una de las principales causas del sobrepeso u obesidad de muchas personas... y la causa de que no logren adelgazar cuando lo intentan. Algo que sí conseguirían si dejaran de ingerir los alimentos perjudiciales para su tipo de sangre (recuerde el lector que hemos publicado ya en la revista varios reportajes sobre la dificultad que para adelgazar supone ingerir alimentos a los que uno es sensible o intolerante y que hoy ello puede determinarse con bastante exactitud mediante analíticas.

Dicho lo cual hay que aclarar desde ya que el propio autor deja claro que esas conexiones no son radicales. Es decir, no todos los organismos de las personas del mismo tipo son intolerantes a todos los alimentos ni el grado de sensibilidad es igual en todos al alimento al que son intolerantes. Las pautas generales que ofrece tras sus años de estudio clínico son pues sólo orientativas. Téngalo en cuenta. En todo caso, si desea profundizar en este tema sepa que encontrará las conclusiones de Peter D'Adamo publicadas en su obra Los grupos sanguíneos y la alimentación (Ed. J. Vergara).

¿Y Por qué ocurre así?

Padre e hijo, obviamente, se preguntarían por qué reacciona de forma tan diferente la sangre de unas personas con respecto a la de otras y a qué se debe la incompatibilidad manifiesta entre ellas en algunos casos. Su conclusión -que puede ser discutida- es la de que cada grupo sanguíneo es el resultado de un momento de la propia evolución humana. Según ellos, el grupo sanguíneo del tipo 0 -el más antiguo y extendido- tendría más de 40.000 años de existencia y procedería de los hombres del Cro-Magnon, cuya alimentación se basaba en la caza y, por ende, en las proteínas de la carne.

El siguiente en aparecer habría sido el tipo A -entre 25.000 y 10.000 años- y apareció con las primeras sociedades agrícolas cuya alimentación se basaba en el consumo de cereales y vegetales, procediendo especialmente de Asia y Oriente Medio. El tipo B procedería de las montañas del Himalaya surgiendo hace aproximadamente entre 15.000 y 10.000 años siendo propio de los habitantes nómadas de las estepas asiáticas. En cuanto al tipo AB habría surgido de la mezcla entre caucasianos (A) y mongoles (B).

Pues bien, para los D'Adamo la reacción de cada uno de los tipos sanguíneos se debería a que la sangre guarda una especie de "memoria celular" que "recuerda" su ancestral tipo de alimentación. Ahora bien, ¿por qué reacciona la sangre ante ciertos alimentos como si éstos fueran peligrosos enemigos a batir? Peter D'Adamo asegura que se debe a las lectinas de los alimentos. ¿Y qué son las lectinas? Pues un tipo de proteínas cuyos antígenos también producen la activación del sistema inmune y, consecuentemente, el fenómeno de aglutinación en sangre del que hemos hablado al principio. Algunas hasta pueden producir la muerte instantánea en presencia de cantidades infinitesimales al convertir los glóbulos rojos en coágulos que obstruyen las arterias. Es el caso de la ricina que contienen las semillas de castor (Ricinus communis) aunque afortunadamente la mayoría de las lectinas de nuestra dieta no son tan peligrosas.

Y lo importante es que cada grupo sanguíneo reacciona de manera diferente ante ellas. Es decir, hay lectinas alimentarias -hablamos siempre generalizando- que son rechazadas por las personas de un tipo de sangre mientras no ocurre así con otros para los que incluso son beneficiosas.

En suma, ingerir alimentos que contienen lectinas incompatibles con nuestro grupo sanguíneo puede ocasionar diversas dolencias e impedirnos reducir el peso en caso de sobrepeso u obesidad. ¿Y cómo saber a qué alimentos somos intolerantes? Pues mediante un test de intolerancia alimentaria (remito al lector a los artículos ya publicados al respecto) o sometiéndose al denominado Test del Iindicán. Se trata de un análisis que permite calcular la eliminación a través de la orina de indicán, una sustancia del grupo químico de los índoles que se elimina por medio de las heces y la orina cuando el aparato gastrointestinal y el hígado no consiguen digerir las lectinas de un alimento. Como es obvio, cuando alguien consume alimentos ricos en lectinas incompatibles con su grupo sanguíneo se constatará una mayor eliminación de indicán al analizar la orina. Para Peter D'Adamo, si el test da un valor de 0 ó 1 no hay problema, si marca 2 o 3 hay algún problema y si la cifra alcanza 3 o 4 la situación puede considerarse crítica.

Alimentos Beneficiosos, Neutros o Desaconsejados

En suma, Peter D'Adamo clasifica los alimentos en relación con los cuatro grupos sanguíneos en beneficiosos, neutros y desaconsejados. Los primeros son -en cada grupo sanguíneo- los que desarrollan un papel nutricional óptimo asegurando además una actividad antioxidante, antimutágena y anticancerígena. Podríamos decir que son "alimentos medicinales". Los segundos llevan a cabo un papel meramente nutritivo. Y los terceros son los que contienen sustancias no digeribles para los individuos de un determinado grupo sanguíneo debido a sus lectinas específicas porque provocan la reacción defensiva del sistema inmune que los aglutina para poder luego eliminarlos.

Características Generales del Tipo 0

Según Peter D'Adamo las personas con sangre del tipo 0 presentan -siempre hablando en general- un sistema inmunitario potente y muy activo, tendencia a una actividad tiroidea lenta, dificultad de adaptación a nuevas condiciones ambientales y nutricionales, bienestar con actividad física o deportiva regular e intensa y un aparato digestivo muy eficiente capaz de metabolizar dietas ricas en proteínas (carnes magras, pescado y marisco). En cuanto a los alimentos que le son muy beneficiosos o perjudiciales puede encontrarlos el lector en el recuadro. Los que no figuran son considerados neutros pero, en general, las personas del tipo 0 deben:

  1. Consumir frutas y verduras en abundancia pero reducir el consumo de las crucíferas (coliflor, coles de Bruselas, berzas...) y las hortalizas de la familia de las solanáceas (berenjenas, patatas, etc.) excepto los tomates
  2. Consumir carnes magras equilibrando esa aportación con verdura. Deben evitar sin embargo la carne de cerdo, los embutidos, las carnes en conserva y los alimentos en salazón.
  3. Consumir pescado y marisco a excepción de pulpo, salmón ahumado, arenques en salazón, caviar y pez gato así como el pescado salado, secado o en conserva.
  4. Limitar o evitar el consumo de leche, lácteos, quesos y huevos. Están en cambio permitidos la mantequilla, los quesos frescos magros y los quesos de soja.
  5. Eliminar todo producto que contenga trigo y limitar los que llevan maíz y cereales.
  6. Evitar las bebidas gaseosas, las colas y el café prefiriendo el té.
  7. Practicar alguna actividad física de forma regular. Les van mejor los deportes competitivos que requieren intenso esfuerzo físico.
  8. En presencia de problemas utilizar productos fitoterapéuticos o infusiones de diente de león, menta, olmo, fucus, tila, alholva, regaliz, lúpulo y rosa canina. Y evitar las de equinácea, áloe, bardana, genciana, barba de maíz o ruibarbo.

Cabe añadir que los alimentos que favorecen el aumento de peso en las personas del tipo 0 son el gluten del trigo, el maíz, las judías, las lentejas y las crucíferas (coles, coliflor y coles de Bruselas). Por el contrario, favorecen la pérdida de peso las algas marinas, la sal yodada (de forma muy moderada), los pescados y mariscos, la carne de hígado, las espinacas y el brócoli.

Características Generales del Tipo A

Las personas con sangre del tipo A presentan según D'Adamo -hablando en general, insistimos- un sistema inmunitario vulnerable, una buena adaptación a condiciones ambientales y nutritivas estables, bienestar con una actividad física o deportiva relajante, un aparato digestivo frágil que tolera mal la carne, la harina de trigo, la leche y los lácteos, y al que le va mejor una dieta vegetariana rica en cereales y legumbres.

Las personas del tipo A deberían pues:

  1. Basar su dieta en el consumo de fruta, cereales, legumbres y verduras.
  2. Consumir pescado sólo en pequeñas cantidades (carpa, mero, bacalao, merluza, salmón, sardina, trucha) excluyendo los pescados planos como el lenguado y la platija.
  3. Limitar o evitar el consumo de carne pero evitando los embutidos, las carnes -especialmente si están en conserva- y los alimentos salados o ahumados (embutidos, carnes en conserva, alimentos en salazón...).
  4. Evitar el consumo de leche y productos lácteos. En cambio, la soja y sus derivados le son particularmente beneficiosos.
  5. No consumir alimentos precocinados.
  6. Consumir de forma habitual semillas oleaginosas y frutos secos pero evitando las nueces brasileñas y los pistachos.
  7. Reducir el consumo de productos a base de harina de trigo.
  8. Practicar actividades físicas relajantes (yoga, Tai-Chi, bicicleta, natación, excursiones...).
  9. Utilizar en caso de malestar productos fitoterapéuticos o infusiones de manzanilla, cardo mariano, equinácea, valeriana, áloe, bardana y espino albar pero evitar la barba de maíz y el ruibarbo.

Cabe agregar que los alimentos que favorecen el aumento de peso en las personas del tipo A son las carnes, los alimentos lácteos, las habas y el exceso de trigo favoreciendo el adelgazamiento los vegetales, los aceites vegetales, la soja y la piña.

Características Generales del Tipo B

Las personas con sangre del tipo B presentan según D'Adamo un sistema inmunitario activo, facilidad de adaptación ambiental y nutricional, bienestar con actividades físicas o deportivas moderadas y equilibradas, y un aparato digestivo eficiente que le permite seguir una dieta variada y equilibrada con leche y lácteos pero que posee poca tolerancia a los embutidos, la carne de cerdo, el marisco, las semillas y los frutos secos.

Las normas generales a seguir por las personas del tipo B serían:

  1. Llevar una dieta variada y equilibrada.
  2. Consumir abundantes frutas y hortalizas de hoja verde.
  3. Consumir carnes magras pero evitando las de pollo y cerdo así como los embutidos.
  4. Consumir pescado pero evitar los mariscos. No se recomiendan las gambas, los cangrejos, la langosta, los mejillones, las ostras, las almejas, el pulpo, las anchoas, la anguila y los caracoles.
  5. Consumir huevos, leche y productos lácteos (es el único que los tolera bien).
  6. Limitar los productos a base de trigo y maíz.
  7. Limitar el consumo de semillas y frutos secos.
  8. Practicar actividades físicas moderadas y equilibradas como los ejercicios aeróbicos, la bicicleta, la natación, el yoga o el tenis.
  9. Utilizar en caso de malestar productos fitoterapéuticos o infusiones de salvia, menta, ginseng, eleuterococo o regaliz pero evitar las de tila, lúpulo, ruibarbo, áloe, barba de maíz y alholva.

En cuanto a los alimentos que favorecen el aumento de peso en las personas del tipo B son el maíz, las lentejas, los cacahuetes, las semillas de sésamo, el trigo y el trigo sarraceno favoreciendo el adelgazamiento los vegetales de hoja verde, el té de palo dulce, la carne -especialmente la de hígado-, los huevos y los lácteos.

Características Generales del Tipo AB

Las personas con sangre del tipo AB presentan según D'Adamo un sistema inmunitario vulnerable, facilidad de adaptación a las condiciones de vida modernas, bienestar con una actividad física o deportiva relajante que exija esfuerzos moderados y un aparato digestivo frágil que precisa una dieta mixta moderada y tolera mal las carnes rojas, la pasta, las alubias y los frutos secos.

Las normas generales a seguir por las personas del tipo B serían:

  1. Limitar el consumo de carnes rojas y evitar las carnes en conserva o ahumadas así como los embutidos.
  2. Consumir pescado y marisco pero evitando la langosta, las gambas, los cangrejos, las ostras, las almejas, el pulpo, la lubina, las anchoas y la anguila.
  3. Evitar el consumo de productos a base de harina de trigo y limitar el consumo de pasta.
  4. Consumir leche, lácteos y quesos... salvo cuando al hacerlo haya producción excesiva de moco con afecciones de las vías altas respiratorias. En tal caso deben suprimirse.
  5. Consumir frutas -especialmente ciruelas, uvas, piña y frutas del bosque- y hortalizas en abundancia -sobre todo tomate-.
  6. Preferir las grasas vegetales -primando el aceite de oliva- pero evitar el vinagre.
  7. Eliminar los encurtidos y la pimienta.
  8. Preferir las actividades físicas y deportivas relajantes que exijan sólo esfuerzos moderados.
  9. En caso de malestar utilizar productos fitoterapéuticos o infusiones de manzanilla, cardo mariano, equinácea, eleuterococo, regaliz o espino blanco pero evitar las de tila, lúpulo, áloe, barba de maíz, alholva y ruibarbo.

Terminamos comentando que los alimentos que favorecen según Peter D'Adamo el aumento de peso en las personas del tipo AB son las carnes rojas, el maíz, el trigo, el trigo sarraceno, las alubias, las judías y las semillas de sésamo mientras favorecen el adelgazamiento las verduras, las algas marinas, los pescados, los lácteos, la piña y el tofu.

Conclusión

Hasta aquí un breve resumen de lo expuesto por los D'Adamo -padre e hijo-. Sólo nos resta apuntar que a nuestro juicio la generalización propuesta es demasiado amplia y probablemente no responda a la realidad individual aunque sí pueda reflejar las "tendencias". Por otra parte, el Test Indicán permite saber si tenemos problemas con los alimentos pero no conocer cuáles son concretamente los que nuestro organismo rechaza activando las defensas del sistema inmune. Sin embargo, los actuales tests de intolerancia o sensibilidad alimentaria sí los detectan por lo que lo más adecuado es someterse a ellos. Una posibilidad, por cierto, a la que debería optar toda aquella persona a la que se le ha diagnosticado una enfermedad autoinmune. Es muy posible que mejoren simplemente eliminando los alimentos a los que su organismo reacciona con virulencia.

Dietas por el grupo sanguíneo B

Según el Dr.  Peter D’ Adamo, existe una alimentación adecuada para cada persona. Esta parece estar relacionada con diferentes factores, como por ejemplo el grupo sanguíneo. Por ello si deseas realizar una dieta justo a tu medida y tienes el grupo sanguíneo B, podrás encontrar en la siguiente dieta una alternativa distinta para elegir y poder perder peso, seleccionando los alimentos beneficiosos y eliminando los alimentos desaconsejados.

El Dr. Peter D’ Adamo no sólo ideó una dieta para el grupo sanguíneo A, sino también para el grupo sanguíneo B. Según él, el tipo de sangre B surge hace aproximadamente 15.000 años y las personas que tenían este tipo de sangre consumían preferentemente leche y derivados, por ello su metabolismo está más adaptado a digerir este tipo de alimentos. Además, tienen un sistema digestivo tolerante para diferentes alimentos. De acuerdo con estas características la alimentación para el grupo sanguíneo B, debería ser equilibrada y sana; mezclando vegetales y alimentos de origen animal.

Alimentos aconsejados
  • Carnes: ternera, vaca, conejo, cordero, pavo, bacalao, lenguado, merluza, sardinas, salmón.
  • Lácteos: yogur, mozzarella, leche de cabra, queso de cabra, queso de oveja, kéfir.
  • Cereales: avena, arroz, mijo y derivados.
  • Legumbres: alubias, germen de soya y judías.
  • Hortalizas: berenjenas, brócoli, coliflor, remolacha, repollo, zanahoria, perejil y pimientos. También están permitidos sus zumos.
  • Frutas: arándanos, plátanos, ciruelas, piña, uva y papaya.
  • Frutos secos: estos alimentos están restringidos, pero se pueden consumir almendras, avellanas, castañas y nueces.
  • Infusiones o bebidas: té verde, jengibre, ginseng, salvia,  regaliz y palo dulce.
  • Especies: pimienta de cayena, perejil, jengibre y curry.
Alimentos desaconsejados
  • Cereales: harina de gluten, trigo, amaranto, cebada, centeno, maíz y centeno.
  • Hortalizas: maíz, rábanos, tomate, calabaza.
  • Lácteos y derivados: queso roquefort, tofu, tempeh, helados y queso cheddar.
  • Frutas: coco, granada, carambola y caqui.
  • Carnes: cerdo, codorniz, jamón, pollo, tocino, pato, perdiz, almeja, salmón ahumado, pulpo, ostras, mejillón, cangrejo, anchoa, almeja y anguila.
  • Bebidas: agua mineral, refrescos gasificados, licores destilados.

Si deseas perder peso y tiene el grupo sanguíneo B, estos serían los alimentos que deberías incluir o excluir de la dieta diaria.

Recuerda que si tienes dudas o inquietudes debes consultar a tu médico.

Dieta y grupo sanguíneo A

Dentro de los regímenes para adelgazar, la dieta del grupo sanguíneo, es una de las dietas más populares e interesantes para analizar y estudiar en detalle. Según su creador, el Dr. Peter D’Adamo, la alimentación  y el grupo sanguíneo están íntimamente relacionados. Por ello, existe una dieta especial para cada tipo de sangre. En esta ocasión veremos cuál es la mejor dieta para aquellas personas que tienen el grupo sanguíneo A.

Según el Dr. Peter D’Adamo las personas que tienen el grupo sanguíneo A han sufrido a lo largo de la historia una serie de adaptaciones que llevaron a tener niveles bajos de ácido clorhídrico, alta concentración de enzimas disacaridasas en el intestino delgado y bajos niveles de fosfatasa alcalina intestinal. Estas características les permitirían tener una fácil digestión para los hidratos de carbono y una mala digestión de proteínas y grasas de origen animal. A partir de estas particularidades se diseñó la dieta.

Dieta y grupo sanguíneo A

La dieta ideal para este tipo de sangre es la dieta vegetariana. El objetivo de esta dieta es eliminar la carne y derivados y reemplazarlos por alimentos de origen vegetal, como por ejemplo soya y derivados, lentejas y demás legumbres, cereales, frutas y verduras.
Otras de las características de esta dieta, es la elección de alimentos frescos, naturales y orgánicos.
También se recomienda limitar el consumo de café, alcohol y azúcar. Esto reducirá los niveles altos de cortisol (hormona relacionada con el estrés y que se encuentra alta en las personas que tienen el grupo sanguíneo A).
Es importante que coman poco y en forma frecuente, sin saltearse ninguna comida, especialmente el desayuno.
Según el Dr. D’Adamo, cuando se cambia la dieta de alimentos de origen animal por la dieta vegetariana, las personas que tiene el grupo sanguíneo A, comienzan a bajar de peso. Asimismo, asegura que el cambio de alimentación mejora el sistema inmunológico y reduce la probabilidad de padecer enfermedades.


Alimentos según el grupo sanguíneo 0 positivo

Según el Dr. Peter D’Adamo cada persona tiene un grupo sanguíneo y este se relaciona directamente con determinadas características especiales, que ese individuo trae consigo desde tiempos ancestrales. En el caso de las personas que tienen el grupo sanguíneo O positivo y desean adelgazar, deberían tener en cuenta una dieta para adelgazar en la cual se incluya una serie de alimentos que puedan favorecer la perdida de peso y se adapten según su tipo de sangre.

Así como también existen dietas especiales para aquellas personas que poseen el grupo sanguíneo A o el tipo de sangre B, también existe una dieta para aquellos que tienen el grupo de sangre O. Al parecer los individuos con el grupo sanguíneo O positivo eran cazadores y estaban acostumbrados a tener una gran actividad física. Asimismo, estaban acostumbrados a consumir determinados alimentos que le brindaban energía y los mantenía en forma para cumplir con sus labores diarias.

Si tienes el grupo sanguíneo O positivo, y deseas adelgazar debes tener en cuenta qué alimentos están permitidos y cuáles están prohibidos.

Alimentos permitidos
  • Carnes: cordero, ternera, hígado, corazón, carnero, bacalao, caballa, salmón, trucha, lenguado, sardina y arenque.
  • Cereales: trigo germinado.
  • Frutas: higos, ciruelas, zumo de ciruelas, cerezas negras y piña.
  • Frutas secas: nueces.
  • Semillas: de calabaza.
  • Especies: perejil, curry, cúrcuma.
  • Bebidas: agua sin y con gas.

Alimentos prohibidos
  • Lácteos: leche, queso, yogur.
  • Vegetales: col, maíz, aceitunas negras, berenjenas, aguacate y patatas.
  • Frutas: coco, fresas, naranja, moras y melón.
  • Especies: ketchup, mayonesa, pimienta blanca y negra, vinagre y canela.
  • Bebidas: alcohol, café, sidra, sodas, té.
Además de la dieta, en la cual debes tener en cuenta esta selección de alimentos permitidos y prohibidos, debes realizar ejercicio físico para contrarrestar el efecto del estrés. Las personas con este tipo de sangre logran bajar de peso más rápidamente si acompañan la dieta con la actividad física.

Grupo sanguíneo y dieta

Según el Dr. Peter D’Adamo la alimentación está condicionada por el grupo sanguíneo. Cada tipo de sangre se asocia a características orgánicas específicas que nos acompañan desde tiempos remotos, y los alimentos se adecuan a ese metabolismo de manera tal que favorece el correcto funcionamiento del organismo. De esta manera, se diseña una dieta especial que se adapta a cada grupo sanguíneo ABAB y O.

Si se tiene en cuenta que la sangre es el vehículo para que todos los nutrientes lleguen a las diferentes células, órganos y sistemas del organismo, sería lógico pensar que la dieta estaría relacionado con el grupo de sangre. De esta forma se establece una dieta especial para cada grupo de sangre. El Dr. Peter D’Adamo, investigó esta relación y observó que las personas con sangre tipo A respondían mal a dietas ricas en proteínas, en cambio, las personas con grupo sanguíneo O toleraban muy bien los alimentos con alto porcentaje proteico.

A partir de estas observaciones se estableció una dieta para cada grupo sanguíneo
  • Grupo sanguíneo O: Este grupo de sangre fue el primero en aparecer y la alimentación que le sienta bien se basa en una dieta rica en proteínas de la carne.
  • Grupo sanguíneo A: Este surgió con las primeras comunidades agrícolas, cuya alimentación se basaba en una dieta vegetariana, el consumo preferencial de cereales y vegetales.
  • Grupo sanguíneo B: Aquellas personas que tienen este tipo de sangre tienen un mejor metabolismo si su dieta es equilibrada y variada.
  • Grupo sanguíneo AB: Estas personas tendrían un sistema digestivo frágil que necesita una dieta variada, pero debería ser moderada, ya que tolera mal las carnes rojas, las pastas, los frutos secos y las alubias.
Según el Dr. Peter D’Adamo el tipo de sangre tiene una memoria ancestral, que posee información sobre la alimentación que tenían nuestros antepasados. A partir de esta información se diseña una dieta especial que no sólo puede mejorar el metabolismo, sino también puede ayudar a perder peso.

viernes, 6 de marzo de 2020

¿El grupo sanguíneo puede estar relacionado con el riesgo de desarrollar ciertas enfermedades?

La idea de que el grupo sanguíneo predice las enfermedades que padecerá una persona es una creencia pseudocientífica. Sin embargo, hay investigaciones que sugieren que el grupo sanguíneo puede estar relacionado con el riesgo de desarrollar algunas enfermedades. 

Pseudociencia 

  • La creencia de que el tipo de sangre predice la personalidad es una pseudociencia popular en Japón y Corea del Sur.
  • Los estudios no han encontrado una relación significativa entre la personalidad y el tipo de sangre.

Relación entre grupo sanguíneo y enfermedades

  • El grupo sanguíneo A es un factor de riesgo parcial para la infección por COVID-19. 
  • Las personas con sangre tipo A, A- o A+ tienen un mayor riesgo de sufrir coágulos sanguíneos. 
  • Las personas con sangre tipo O tienen menos riesgo de padecer enfermedades cardíacas y problemas de coagulación. 
  • Las personas con sangre tipo 0 raramente padecen cáncer pancreático. 
  • Las personas con sangre tipo AB y B tienen menos riesgo de infecciones estomacales, pero son más propensos a desarrollar diabetes tipo 2. 

Se necesitan más investigaciones para llegar a resultados más sólidos. 


El grupo sanguíneo puede estar relacionado con el riesgo de desarrollar ciertas enfermedades. 

Enfermedades relacionadas con el grupo sanguíneo A 

  • Anemia (B12)
  • Depresión
  • Problemas de próstata en varones
  • Cáncer de estómago y páncreas
  • Coágulos sanguíneos
  • Trombosis venosa profunda
  • Embolia pulmonar
  • Ataque cardíaco
  • Insuficiencia cardíaca

Enfermedades relacionadas con el grupo sanguíneo B 

  • Cáncer de páncreas
  • Coágulos sanguíneos
  • Trombosis venosa profunda
  • Embolia pulmonar
  • Ataque cardíaco
  • Insuficiencia cardíaca

Enfermedades relacionadas con el grupo sanguíneo 0 

  • Anemia (Fe), 
  • Colesterol, 
  • Enfermedades pulmonares, 
  • Insomnio, 
  • Trastornos hemorrágicos, 
  • Hipertensión inducida por el embarazo.

Otros trastornos relacionados con la sangre 

  • Desórdenes eosinofílicos, 
  • Hemocromatosis, 
  • Hemofilia, 
  • Hemorragia, 
  • Incompatibilidad Rh, 
  • Leucemia.

La relación entre el grupo sanguíneo y la salud ha sido objeto de investigación desde 1930, cuando el doctor Karl Landsteiner descubrió los antígenos en la superficie de los glóbulos rojos.